Hablar de tejado (de teja) es hablar de historia. Basta con darse un paseo por cualquier ciudad o pueblo para descubrir numerosos ejemplos de edificios históricos que presumen de cubiertas inclinadas de teja cerámica en perfecto estado de conservación.
Ya lo dice el refranero español: no compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja. Y es que la resistencia y durabilidad de las tejas son sobradamente conocidas.