Proyectos
OBRA NUEVA
Ca’n Gallineta
11/06/2026
Arquitectos
Toni y Biel Oliver Galmés
Arquitecto técnico: Joan Brunet Alós
Fotografías
José Hevia y Neus Pastor
Fin de obra
2025
Fabricante
Tejas Borja
Implantación en la parcela y volumetría integrada en el paisaje rural mallorquín
El punto de partida es una parcela alargada y con un suave desnivel. La propuesta se adapta a este terreno ubicándose en la parte elevada y con una implantación longitudinal. Esto permite minimizar el movimiento de tierras y que la casa disfrute de una gran fachada al sur. Para reducir el impacto visual y mejorar la integración en el entorno, se propone un edificio completamente en planta baja. También se crea una plantación de algarrobos que ocultarán la casa desde el camino. Además, la vivienda se sitúa junto a un pinar existente, lo que la esconderá desde la parte más alta de la colina situada detrás.
La casa se organiza en diferentes volúmenes rectangulares que se desplazan unos respecto a otros, posibilitando la aparición de patios y porches entre ellos. Este juego de desplazamiento ayuda también a romper la linealidad y longitud de la fachada. Estos volúmenes rectangulares se encuentran unidos bajo una gran cubierta inclinada a un agua, la cual proporciona uniformidad al proyecto. Frente a esta cubierta inclinada se crea un elemento horizontal, un zócalo formado por una serie de porches y pérgolas, que confiere un ritmo constante y ayuda a reducir la sensación de altura de la fachada. Se han tomado como referencia, para estos porches con repetición de pilares a distancia regular, las construcciones de conducción de agua que pueden encontrarse en diversos lugares del campo mallorquín.
Distribución interior: espacios servidores y estancias orientadas al sur
El esquema funcional de la vivienda se plantea de forma clara: se proponen unos espacios servidores de distribución adosados a la fachada norte (cubiertos con bóvedas de cañizo) que conectan con las diferentes estancias orientadas al sur. Estos espacios de circulación, de distintas dimensiones, adquieren sentido a medida que acogen nuevos usos, como el estudio, el recibidor de entrada o la cocina. Se disponen dos zonas de noche en cada extremo de la vivienda, generando así mayor privacidad entre padres e hijos.
Sistema constructivo de hormigón celular: baja huella ecológica y alta eficiencia energética
Se plantea un sistema constructivo de muros de carga de hormigón celular de 30 cm de grosor, que actúa como buen aislante y permite evitar los puentes térmicos. Su bajo peso posibilita una ejecución fácil y rápida, así como la generación de pocos residuos, que pueden triturarse y reutilizarse para realizar las juntas. Además, requiere poca energía para su fabricación en comparación con otras soluciones. Todo ello lo convierte en un material con una baja huella ecológica y una alta eficiencia energética.
Se ha prestado especial atención a la utilización de estrategias de diseño pasivo, como la orientación a sur, la reducción de aperturas a norte y a oeste, la creación de umbráculos a través de porches, pérgolas y vegetación de hoja caduca, así como la incorporación de sistemas activos de alta eficiencia energética como la ventilación con intercambiador de calor. Además, se ha realizado una cubierta inclinada ventilada para disipar mejor el calor provocado por la fuerte incidencia solar vertical en verano. Dicha cubierta se ha realizado colocando la teja curva Borja color blanco jaspeado – BorjaBLANC formato C-50.21 Celler sobre rastreles de madera de pino de 30×50 mm con tratamiento cuperizado, colocados en dos direcciones ortogonales. En concreto, se ha elegido la teja color Blanco Jaspeado por su gran integración en el paisaje rústico mallorquín.
Arquitectos
Toni y Biel Oliver Galmés
Arquitecto técnico: Joan Brunet Alós
Fotografías
José Hevia y Neus Pastor
Fin de obra
2025
Fabricante
Tejas Borja
También es importante remarcar el uso de materiales de baja huella ecológica y de proximidad como pueden ser el mortero de cal de la fachada, el aislamiento térmico natural de la cubierta con bolas de Neptuno (Posidonia oceanica) recolectadas en la costa próxima, los ladrillos macizos manuales utilizados en celosías cerámicas o el tratamiento de los espacios exteriores con cerámica triturada reciclada, estos dos últimos productos de Ladrillerías Mallorquinas.
Todas estas estrategias confluyen en la cubierta, que se convierte en el elemento que sintetiza el funcionamiento climático del edificio y su relación con el lugar. La cubierta adquiere un papel protagonista como elemento unificador del conjunto y como mediadora entre arquitectura y paisaje. La elección de la teja curva Borja color Blanco Jaspeado – BorjaBLANC formato C-50.21 Celler responde tanto a criterios técnicos como culturales. Por un lado, su colocación en una cubierta inclinada ventilada mejora el comportamiento térmico del edificio, favoreciendo la disipación del calor en los meses de verano y contribuyendo a la eficiencia energética global de la vivienda. Por otro, su textura, geometría y tonalidad permiten una integración natural con el entorno rural mallorquín, evocando las cubiertas tradicionales y reforzando la lectura de la vivienda como una construcción sobria, atemporal y arraigada al lugar. La teja no se entiende únicamente como un acabado, sino como un componente esencial del sistema constructivo y de la estrategia pasiva del proyecto.
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