Tejar cielo

Proyectos

REHABILITACIÓN

Tejar cielo

11/06/2026

Vista interior del pabellón polivalente Tejar Cielo con cubierta inclinada de teja cerámica y estructura de madera sin apoyos intermedios

Arquitectos

Héctor Navarro + arkhitekton sa, Ana María Flor Ortiz & Rodia Valladares Sánchez

Fotografías

William Mulvihill

Fin de obra

2025

Fabricante

BMI GROUP

Tejar cielo es la operación que articula este proyecto. No como una metáfora, sino como una acción concreta: construir un cielo a partir del acto de tejar, mediante la disposición combinada de tejas cerámicas y tejas de vidrio. La cubierta deja de ser un simple elemento de cierre para convertirse en un plano activo, capaz de filtrar la luz natural, registrar el paso del tiempo y definir la atmósfera del espacio que protege. Desde esta premisa se ordena toda la intervención, entendiendo la teja no solo como material de acabado, sino como un dispositivo arquitectónico que construye espacio, que activa narrativas, como interfaz, como elemento mediador.

El proyecto se desarrolla sobre una antigua cuadra y pajar, vinculada a una vivienda principal preexistente, pero concebida ahora como una pieza con vida propia dentro del conjunto. No se plantea como una ampliación doméstica convencional, sino como un anexo autónomo, capaz de albergar usos diversos y cambiantes. Esta condición resulta clave para entender las decisiones adoptadas: el edificio se redefine como un espacio tipo pabellón, destinado a encuentros, celebraciones y actividades colectivas, sin un programa cerrado ni una ocupación permanente.

Comparativa interior antes y después de la rehabilitación de Tejar Cielo con nueva cubierta de teja cerámica y vidrio

Rehabilitación del tejado antiguo: pabellón polivalente entre muros de mampostería histórica

La estrategia del proyecto se apoya en la condición de edificio aislado de la antigua cuadra y pajar, lo que permite asumir de manera consciente unas prestaciones técnicas contenidas, especialmente en lo relativo al aislamiento y al control ambiental. Esta autonomía constructiva hace posible entender el edificio como un pabellón, o incluso como una carpa construida con piedra, madera y teja, más próxima a un espacio cubierto que a un recinto hermético. Desde esta posición, el proyecto evita operaciones de regularización o refuerzo técnico que habrían alterado profundamente su carácter, y permite poner en valor la materialidad existente, los muros de mampostería, el espesor de los cerramientos y la diversidad de huecos, sin forzarla ni ocultarla.

La relación con la vivienda principal se establece a través de la implantación. Ambos volúmenes se disponen de manera paralela, configurando entre ellos un patio longitudinal que estructura el acceso y organiza el conjunto. La intervención parte de una lectura atenta del edificio existente, entendido como un palimpsesto constructivo y como una estratigrafía de sucesivas transformaciones. Los distintos huecos que perforan los cerramientos —arcos ojivales, vanos de medio punto y huecos adintelados— incorporan dovelas de sillería, fábricas de ladrillo y soluciones mixtas que permiten intuir estratos temporales diferenciados. Lejos de buscar una imagen homogénea, el proyecto asume esta condición estratificada como parte esencial de su carácter, evitando operaciones que borren o neutralicen estas huellas.

Cubierta inclinada de teja cerámica y teja de vidrio: estructura de madera y luz filtrada

La operación más significativa del proyecto se concentra en la cubierta, verdadero corazón de la intervención. Desde el punto de vista estructural, se plantea una solución deliberadamente sencilla, que evita cerchas y apoyos intermedios con el objetivo de liberar completamente el espacio interior. La cubierta se resuelve mediante una viga de cumbre, desde la que arrancan viguetas que apoyan directamente sobre los muros de carga longitudinales. Para hacer viable esta solución y salvar una luz de hasta 15 metros, se incorpora un tensor de acero inoxidable situado en la cumbrera, que trabaja a tracción y permite controlar los esfuerzos sin introducir elementos verticales que fragmenten el espacio. Sobre las viguetas de madera se disponen directamente los rastreles, a los que se atornillan las tejas, prescindiendo de capas intermedias y dejando visto el reverso de las piezas desde el interior, de modo que el propio sistema constructivo de la cubierta resulta plenamente legible.

Vista interior del pabellón polivalente Tejar Cielo con cubierta inclinada de teja cerámica y estructura de madera sin apoyos intermedios

Arquitectos

Héctor Navarro + arkhitekton sa, Ana María Flor Ortiz & Rodia Valladares Sánchez

Fotografías

William Mulvihill

Fin de obra

2025

Fabricante

BMI GROUP

Se emplea un mismo modelo de teja, combinando piezas cerámicas opacas y tejas de vidrio, de forma que el cambio de material no altera la geometría del sistema, sino que introduce variaciones de luz y transparencia a partir de una única lógica constructiva. Esta configuración permite construir un plano de cubierta permeable a la luz, vibrante y sensible a las variaciones del entorno. La luz se filtra de forma desigual, marcando el paso de las horas, el cambio de las estaciones y la presencia de los árboles cercanos.

Pavimento de adoquín calizo y espacio intermedio entre interior y exterior

El tratamiento del suelo refuerza esta ambigüedad espacial. Se opta por un pavimento de adoquín calizo, dispuesto y tratado como un suelo exterior. El material dialoga directamente con el carácter pétreo del terreno circundante, donde la roca caliza aflora de manera natural. Esta continuidad material contribuye a exteriorizar el espacio interior, diluyendo los límites entre pabellón y paisaje inmediato y reforzando la sensación de estar bajo un cielo próximo, más que dentro de un recinto cerrado.

Muros de piedra, un suelo pétreo tratado como exterior y una cubierta que filtra la luz configuran un espacio que rehúye definiciones rígidas. No es un espacio cerrado, pero tampoco un espacio abierto; no es una ruina conservada, ni una reconstrucción literal. Es un lugar intermedio, concebido para ser habitado de manera flexible, donde la arquitectura no impone un uso determinado, sino que ofrece un marco capaz de acoger situaciones diversas. Tejar cielo es, en última instancia, una manera de entender la arquitectura como un acto de mediación: entre pasado y presente, entre interior y exterior, entre materia y luz. Puedes ver otros ejemplos de rehabilitación de tejados con teja cerámica en nuestra galería de proyectos.

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